Política antisemita en Europa

Política antisemita en Europa

El principal objetivo de Hitler, tras las distintas anexiones e invasiones de otros territorios y países durante la guerra, fue la limpieza racial de los mismos, en tanto que habían pasado a formar parte de la Gran Alemania. Como corolario de este objetivo y de las consecuencias naturales de una guerra, dos fueron los grandes problemas con lo que se encontró el nazismo: el reasentamiento de los deportados y de los prisioneros de guerra, y la manutención de los mismos. Y aunque, en parte, la política de exterminio fue una salida a ambos problemas, ya en septiembre de 1939 había constancia de las ideas de Hitler sobre la administración de Polonia:

El 12 de septiembre de 1939, el almirante Canaris le comentó al general Keitel que tenía conocimiento de las ejecuciones en masa (Füsilierungen) que estaban planificándose para Polonia "y que tenían que ser exterminados (ausgerottet) la nobleza y el clero especialmente". Keitel le respondió que el Führer ya lo había decidido personalmente. La Wehrmacht tenía que aceptar el "exterminio racial" y la "limpieza política" de las SS y la Gestapo, aun sin querer tener nada que ver con ellas. Ésa fue la razón por la cual, junto con los comandantes militares, hubo también nombramientos de comandantes civiles, sobre quienes recaería el "exterminio racial" (Volkstums-Ausrottung).104

La conquista de Polonia, en este sentido, provocó una transformación en el tratamiento de la Cuestión Judía. De repente, Alemania se había encontrado con tres millones de judíos más que gestionar. El trato que se le dio, como judíos del este que eran y por tanto especialmente despreciados y deshumanizados,105 fue especialmente bárbaro, bastante más allá del trato dado a los judíos de Alemania y Austria. En parte, ello fue debido a la mayor libertad, dado que quedaba lejos la opinión pública alemana y las restricciones legales correspondientes, que se dio al partido y a la policía para tomar iniciativas individuales autónomas.106 La invasión de Yugoslavia y Grecia en abril de 1941 terminó por ser, también, un desastre para los miles de judíos que allí vivían.

Esto quiere decir que durante el periodo 1939-1941, los nazis no llegaron a elaborar una política clara y coherente sobre qué hacer con los judíos, los polacos y el medio millón de germanos de pura cepa que fueron «repatriados» a territorios anexionados por Alemania. Solo cuando el Warthegau empezó a colapsarse con los judíos llegados de Alemania y cuando la invasión de la URSS multiplicó el problema del movimiento y la manutención de personas, se empezó a pensar más seriamente en la elaboración de planes más o menos precisos para solucionar tales problemas.

En este sentido,

Fue Himmler quien, por medio de incesantes órdenes verbales dictadas a sus subordinados, llevó a cabo la transición hasta el asesinato indiscriminado de los judíos de uno y otro sexo y todas las edades en julio y agosto de 1941. (...) No obstante, está claro que el asesinato en masa de los judíos de Europa oriental que empezó en ese entonces fue por encima de todo un reflejo de los propios deseos y creencias personales de Hitler, repetidamente formulados tanto en público como en privado durante esos meses.107

Al poco de ser nombrado ministro de los Territorios Ocupados del Este, en noviembre de 1941, Rosemberg explicitó estas ideas declarando que esos territorios estaban llamados a ser el lugar de resolución de la cuestión judía; en su opinión, tal cuestión solo podía resolverse mediante la erradicación biológica de todos los judíos de Europa, expulsándolos al otro lado de los Urales o erradicándolos de alguna otra manera.108

 

Escribir comentario

Comentarios: 0